Música digital: ¿Pirateamos más que nunca o somos menos egoístas?
// Enero 26th, 2009 // Consumo, El Observador, Internet, Tendencias
Luego de unos días de asueto en el blog, por los que pido disculpas, quiero compartirles un informe que publiqué el pasado sábado en el suplemento 02 de El Observador. A modo de resumen, en la actualidad las discográficas, que se reunieron hace unos días en Cannes, están más preocupadas que nunca y ya que no pueden combatir la piratería por todos sus flancos, estudian nuevos modelos de negocios que, incluso, aprovechen el imparable intercambio (ilegal?) de archivos.
Hace una década atrás, los que ya teníamos el título de cibernautas presenciábamos el nacimiento de Napster, que aunque ya no está en funcionamiento, permanece en el imaginario de esta generación de usuarios que experimentamos un momento bisagra en la forma de acceder a la música. Pionero en su época, Napster fue el primer programa de tipo P2P (intercambio de archivos entre pares), que abrió la puerta a una gigantesca biblioteca de música digitalizada donde no faltaba nada.
Este también era el comienzo de la debacle de la industria discográfica, que no tardó en reaccionar y ametralló desde la justicia. Para setiembre de 2001, a un año de su llegada, Napster bajaba la cortina. Sin embargo, el modelo P2P no estaba acabado. Así llegó el turno de KazaA, la red eDonkey, i2Hub, WinMx, BearShare y Grokster, entre otros. Pero en todos los casos quedaron bajo la mira de la Recording Industry Association of America (RIAA), que logró acabarlos a puro juicios.
Pero no pasó mucho tiempo para que surgieran nuevos sucesores, como Limewire, Soulseek, Warez P2P, iMesh, Ares, eMule (heredero de eDonkey) y BitTorrent.Con esto, la industria discográfica se dio cuenta de que esta es una plaga difícil de acabar, que se multiplica, y como consecuencia de la democratización del acceso a Internet, es alimentada por millones de usuarios que se ocupan de tener las redes P2P vivas y de instrumentar otras formas de compartir archivos.
Piratería para economistas
Según las últimas cifras manejadas por la Federación Internacional de la Industria fonográfica (IFPI), en la economía global el 95 % de las descargas de música es ilegal. La organización calcula que por cada canción legal que se descarga se bajan otras 26 de forma ilegal.Con esos índices de piratería, a esta altura resulta muy difícil cuantificar los miles de millones de dólares perdidos por la industria. Aunque, para algunos expertos, este fenómeno puede tener un efecto positivo para las economías de los países. Un estudio realizado recientemente en Holanda señaló que el intercambio de archivos aporta unos beneficios de 100 millones de euros a las arcas del país de los tulipanes.
Resulta que compartir archivos “da acceso a un amplio rango de bienes culturales”. El estudio propone ver la piratería como una estrategia a largo plazo: al acceder al contenido, el ciudadano aumenta sus conocimientos y alcanza una mayor gama de contenidos. En la práctica, descargar un disco puede impulsar a comprar el disco nuevo o ir al concierto que ofrezca el artista.
Todo mal
Lejos está ese razonamiento de la industria discográfica, para la que la cosa pinta más fea que nunca. Así lo dejó claro esta semana Dominique Leguern, directora de la Midem, la feria mundial del sector, que se celebró en Cannes esta semana. En declaraciones a la agencia EFE, Leguern reclamó la participación de los gobiernos en la lucha contra la piratería. “Si los políticos no se implican, no va a cambiar nada”, afirmó.Además, en un acto de ambiciosa desesperación, anunció mano dura contra los usuarios. Hasta ahora se atacó a los servicios de descarga, pero nunca se había tratado de cortar por abajo. En ese sentido, la Midem dijo que varios de sus miembros están llegando a acuerdos con los proveedores de conexión de Internet (ISPs) para implantar el modelo francés que prohíbe el intercambio de ficheros P2P.El propósito persigue medidas bastante antipopulares: un sistema de avisos que informa a los usuarios que están cometiendo un acto ilegal; reducción de la velocidad de descarga; y, como último castigo, la desconexión de los usuarios que hicieran caso omiso a las advertencias.
El proyecto todavía está en tratativas. Hay que ver si los ISPs están de acuerdo con esto, pues salvo que haya una ley, éstos seguramente priorizarán sus ingresos, por ende, a sus clientes.
Alternativas
Conciente de la realidad, para Leguern es necesario “ir por otros caminos para tener ingresos”. En ese sentido, propuso buscar alternativas al CD, pero “sobre todo consultar al público acerca de si está dispuesto a pagar por el consumo”. ¿Hace falta que lo pregunte?Lo bueno para la industria discográfica es que se le ha sumado un jugador clave que sabe dialogar con su público. Durante la Midem, Google anunció su interés en participar de este mercado y dejó bien claro los términos para hacerlo.
El VP de Relaciones de Contenidos, David Eun, señaló: “Vamos a estar en el negocio y en apoyarlo, pues la música es tan importante como cualquier contenido que nosotros ofrecemos”. Pero aclaró: “No nos interesa la actual estructura de la industria. No estoy seguro de que queramos el estilo antiguo como de managers”. Incluso fue más allá e indicó que son partidarios de que los usuarios compartan archivos, ya que va atado a la filosofía de la empresa: “Se trata de una oportunidad de conectar con la gente. En Google, uno de los puntos fuertes son las relaciones”.
Aunque no dio muchos detalles de cómo y cuándo ingresarán en el negocio, Eun se refirió a los servicios que proporcionan con YouTube, que es utilizado por la mayoría de los usuarios para ver videos musicales. En tanto, algunos blogs españoles señalaron que YouTube iba a lanzar esta semana en España, Reino Unido y Alemania la venta de canciones en iTunes, lo que no fue desmentido por el buscador.
Modelos más amigables
Otra de las alternativas propuestas por la industria parece tener un tono también amigable, y va atada con aquello de que si no puedes contra ellos, úneteles. De acuerdo a un artículo del New York Times, algunas discográficas comienzan a fijarse en la propia esencia de la piratería, con un modelo de tarifa plana para descargar música en forma ilimitada.Este sistema se probará en la Isla de Man, Inglaterra, donde los internautas deberán pagar una cantidad fija si quieren acceder a un programa P2P. “No vamos a frenar la piratería, vamos a apoyarnos en ella”, señaló al rotativo neoyorquino Ron Berry, encargado de las inversiones del gobierno insular.
Similar a este sistema es el que están implementando los fabricantes de teléfonos celulares. Tal es el caso de Nokia con su Comes with music, un servicio en el que se paga una cuota mensual (de entre US$ 4 y US$ 10) y se puede acceder a una interminable biblioteca de música.
Como en la bolsa
En tanto, hace unas dos semanas se puso en práctica otro modelo de negocios para la descarga de música en la web. Nuevamente Apple está detrás de este gran paso. En vez de significar una amenaza, las redes P2P inspiraron al genio de Steve Jobs, quien revolucionó el mundo con el iPod y su tienda online iTunes. Ésta ha sido un éxito desde su comienzo, porque no nació para acabar con la piratería, si no que lo hizo para competir con ésta.
Ahora la empresa de la manzana decidió cambiar la modalidad de su servicios de canciones. Primero le quitó el DRM (sistema de protección de derechos de autor) y luego se deshizo del precio fijo. Terrible susto para la industria discográfica. Sin embargo, el cambio es para bienes y promete generarle millones a la industria: ahora el servicio es similar a la bolsa de acciones, pues el precio de las canciones cotiza según la popularidad y demanda que tenga el tema.Mientras la industria se debate como acabar con el veneno, las redes P2P siguen creciendo y mejorando. Acaba de surgir P4P, una iniciativa de la compañía de telecomunicaciones Verizon junto a otras 35 instituciones, como BitTorrent y varias universidades, para investigar y desarrollar una tecnología que mejore la gestión y los costos de la tecnología P2P.
Descargas directas
Paralelamente, también han surgido otras formas alternativas a las redes peer to peer para acceder y compartir música en la web. El propio buscador Google es una gran fuente de información para localizar archivos de todo tipo. Usando los comandos inurl y filetype, es muy fácil llegar a un fichero del tipo ISO (archivos pronto para grabar a CD).Por ejemplo, si tipeo en la caja de búsqueda ‘inurl:Lin filetype: ISO’, el resultado serán sitios donde esté el CD de instalación de Linux. Esto archivos, a su vez, pueden estar alojados en servidores de almacenamiento como lo son Rapidshare o Megaupload, que ofrecen la descarga directa de los contenidos.
De esa forma, si se tiene una buena conexión ADSL, en cuestión de 8 a 40 minutos uno puede bajarse en Uruguay un disco entero, sin tener que esperar unos tres días para que se complete la descarga si se utiliza un servicio P2P.Y hay otras formas de acceder a los archivos en forma gratuita. En este último tiempo han surgido programas que se basan en la tecnología de acceso remoto entre ordenadores, que no solo permiten compartir la música almacenada en el disco duro, sino que también permiten escucharla en algunos teléfonos y reproductores de MP3. Tal es el caso del reproductor Songbird, Winamp Remote, Simplify Media y Amarok.También son un peligro algunos sistemas de radios on line, como LastFM.
Pueden ver el artículo publicado en estos links: página 1 y página 2.









style="border:0;" />


